jueves, 28 de junio de 2007

EL GERENTE DEL CREPÚSCULO

Anoche hicimos un cine club en casa. Vino Dillión (el poeta) con su novia peruana, Mayte. Estuvimos viendo "Fedora" de Billy Wilder. Carmen (mi mujer) y Dillion se durmieron antes de que William Holden saliera del bar. Mayte parecía hechizada, como si la película hablase de su propia vida.

Cuando la hija de Fedora comenzó a pudrirse en una clínica, la novia de Dillion no aguantó más y salió al jardín. Quise ser buen anfitrión y la seguí. Le toqué el hombro para consolarla, pero ella se revolvió, y en un murmullo me reprochó:

-¡Sos el gerente del crepúsculo!

Mientras me metía en casa la oí llorar y gemir.

Aunque se me encogía el corazón, sabía que no podía hacer nada. A veces uno es un símbolo sin saberlo, siempre se es un arquetipo. Supongo que mi papel es el de padre severo, el de gerente del crepúsculo. Lo lamento por Mayte pero no puedo cambiarlo.

2 comentarios:

Filisteum dijo...

Joer, de esta me ha sbatido el record: a mí me llamaron una vez sembrador de desalientos, pero creo que gana la tuya.

Vilos Cohaagen dijo...

Que te identifiquen con alguien del sequito de Fedora es un palo, desde luego.

¿qué recogerá el que siembra desalientos?

Le deseo lo mejor.