jueves, 20 de septiembre de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 09/07

PARA SER UNA ESTRELLA

El peinado que llevaba cuando pasó el balón en Alicante está colgado en las mejores peluquerías. La fundación que le puso Nike organiza cenas para lo más granado de la sociedad y enseña a los niños del Tercer Mundo lo bien que puede sentar una camiseta de marca. Hay un tendero japonés que le envía una caja de langostas cada vez que chuta a gol. Cada diez minutos, ‘Miss Diez minutos’ le declara amor eterno.

Mientras plancha la oreja en su chalet, el club contrata un doble que lo sustituye en los entrenamientos. A la una comienza a rodar anuncios y a las cinco le hacen un traje de saliva. El astro dedica el resto del día a moldear el peinado que lucirá el partido que dé otro pase genial. Si tiene una mala racha opta por tatuarse un proverbio zen. El jugador fue a ver a una vidente; ha probado el yoga, el monofisismo y la acupuntura, pero no consigue averiguar qué puede regalarle a sus hijos estas navidades, y esa flaqueza le hace sentirse el más desgraciado de los hombres.

Sabe que algún día sus huesos serán polvo, se lo dijo la pitonisa y lo repitió la psiquiatra que el club contrató para él. Tiene grandes casas en las que esperar el crepúsculo y cientos de televisores para recordarse, aunque no logra concebir cómo será cuando no sea joven. Se mortifica pensando que los que llama sus amigos le traicionarán cuando ya no sea guapo. No está seguro de si él mismo se querrá entonces.

Los suyos dicen que es un buen tipo, muy sencillo para ser una estrella. Si la prensa quiere hablar bien de él, recuerda que sus comienzos fueron humildes, que nació en un barrio obrero, que no cató las langostas hasta los veinte años. Con su sudor se ha ganado lo que su abuelita llamaba el respeto y ahora ya no clava sus botas en el barro; se eleva un par de palmos por encima del suelo.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

UN ASUNTO ME LLEVA A LOS BAJOS FONDOS

Así es Teloria



Una vieja se muere en el suburbio de Teloria. Es súbdita holandesa, voy a verla.

Cómo está, señora. Muy mal Don Vilos, me muero.

En la habitación de al lado, sus familiares (la jefa, una rolliza mulata desdentada) tejen la mortaja, regañan a los niños, se ríen.

No diga eso, no se muere.

No sea absurdo.

(Qué puedo decir, en la habitación no hay luz, todo es negro o morado, huele a moho) Me dedico el gesto de tomarle la mano.

Tengo un hijo en la guerra. Es blanco de corazón, menos que usted. Aquí estaba perdido, le mandamos allá. No tiene la nacionalidad. Es negro. Ya sabe lo que los marines hacen con los nuestros, me lo matan, señor Vilos, me lo matan.

No diga eso, sobrevivirá.

¿Usted cree? Ay, ojalá Él lo escuche. Si fuera posible hacerle holandés.

Desde aquí es difícil, tardará meses.

(Ella adivina)

Veré que puedo hacer.

Dejo a la vieja doliéndose de la vida. Una de las hijas me acompaña. Ya se ha hecho de noche en Teloria. Los holgazanes nos ven pasar, mastican un salazón de cabra muy popular entre los mulatos. La desdentada se ríe por nada. Me habla del hermano que está en Irak:

Mal bicho no lo matan, ese nos sobrevive a tós.

Cuando pasamos el límite del barrio, desaparece.

Huele a oreja de cerdo a la plancha. Desde esa calle se ve la playa, el manto cae sobre ella sin abrigarla. Las estrellas deberían despedirse de la anciana y de su hijo. Sería un detallazo.

martes, 18 de septiembre de 2007

LAS UVAS ESTÁN PARA COGERLAS



Ayer, en el canal internacional de Tve, un hombre fuerte, analfabeto funcional, exponía de apabullante manera un argumento a favor de la contratación de ilegales para la temporada: no es en septiembre cuando el gobierno tiene que preocuparse por los vendimiadores ilegales, decía, la uva lleva plantada todo el año, si no se saca se pudre, si se pudre nadie gana.

La periodista lo aceptó porque ese es su trabajo, pero yo no me quedé convencido. ¿Es cierto que nadie gana si se pudre la uva? Quizá sea así en abstracto. El mercado, sin embargo, no se mueve con silogismos: la pérdida de unos implica ganancias para otros, eso es igual en septiembre, noviembre o marzo ¿Pierden los ilegales si la uva se pudre? Puede, pero ¿cuándo no pierden los sin papeles?

Aunque, como buen agricultor, el capataz fingía su enfado, no podía ocultar la satisfacción que le producía el momento. Ni convergencias, ni tasas ni penalizaciones, sólo la viña reflejaba su mirada. Era tan elocuente la reventona gordura de las uvas que hasta a los esclavizados rumanos ponía alegres.

lunes, 17 de septiembre de 2007

KATE YA ESTÁ A MILES DE KILÓMETROS

Ya se acaba parte de esta historia, se va nuestra invitada, y no puedo decir que me apene. Ha sido tan hermética con respecto a lo del poeta desaparecido, tan obstinado su silencio, especialmente las últimas dos semanas, que todo el cariño que la profesaba se ha enfriado tanto como la mirada de un muerto.

¡Qué lejos queda aquel encantador paseo por Hell´s Gate! Algunos recordarán que entonces no tenía palabras para ponderar su discreción, su inocencia, el amor hacia todos los seres que destilaba su amable rostro.

No puedo decir que Kate haya cambiado; si así fuese, yo soy el culpable. Expuse a la chica a los vicios de Dillión y su novia, y el resultado ha sido desastroso. Menos mal que la peor parte se la ha llevado el viejo poeta. A fin de cuentas, como dice Carmen, lo de Kate se puede arreglar con un año de psiquiatras. Tiene toda la vida por delante. Por su bien, que la viva lejos de Saba.

viernes, 14 de septiembre de 2007

OLVIDEN LO DE AYER

Eran minucias.

Una excusa para hablarles de mi hermano Andrés, a quien tanto defraudé.

Andrés, si algún dios te deja leer blogs, un abrazo. Sabrás que me he reformado. Escucho los blues de Saba que tanto te gustaban, vivo con una mujer como salida de tus consejos, le gusta la limpieza, come más de lo que bebe, sonríe a menudo... Tú me conociste a algunas que... Pero eran buenas chicas en general.

La última vez me guiabas por el aeropuerto como a un ciego. Debería hablar de cristales rotos, del último servicio, de que ya no tenías afecto que darme, pero es que no me acuerdo.

Supe que habías muerto unos días antes de mi última recaída. No tendré el mal gusto de decir que castigué mi hígado para decirte adiós.
Esta despedida te habrá gustado más.

jueves, 13 de septiembre de 2007

EL COCHE ESCOBA

Navegando por algunos blogs he descubierto que los hay que hacen amigos, y esto me ha hecho acordarme de las colonias a las que mis padres nos enviaban cada verano. Mi hermano siempre volvía de ellas con un par de novias y unos cuantos camaradas que en unos cuantos meses pasaban al cubo de la basura sentimental en el que echaba todo lo que le sobraba para la supervivencia en este perro valle.

En aquel entonces yo era un crío enfermizo y lleno de granos y mis amistades eran de coche escoba. Nos juntábamos los feos, las gordas y los ciegos, pero entre nosotros no nacía nada reseñable, ningún sentimiento sublime; era una unión que no me atrevería a calificar de solidaria dado que la vertebraba la envidia hacia los guapos.

Me da la impresión de que las relaciones a través de la web son más duraderas que las de colonias, pero éstas se desarrollan igual que aquéllas: noviazgos cantados, emocionantes flechazos, adoraciones silenciosas, y sobre todo castidad, grave y pactada castidad.

Si mi hermano tuviera un blog, seguro que tendría quinientas entradas diarias y cincuenta comentarios en cada post, pero Andrés está muerto, ya no me puedo adherir a sus éxitos como hacía entonces. Ahora formo mi propio bando. Espero que unos cuantos feos, algunas ciegas y más de un gordo tomen partido por mí, por los viejos tiempos. No protagonizaremos bonitos romances ni seremos buenos camaradas, pero al menos no estaremos solos. O sí.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

LO QUE EL VIENTO SE LLEVA Y LO QUE NO

Menudo disgusto

Ayer vimos esa película, para complacer a nuestra invitada Kate.

¿De qué hablamos cuando hablamos del Sur? De honor y esclavitud, unidos y reunidos, y de una aristocracia obtusa, como todas las demás, pero sobre todo efímera, mucho más que las europeas, tan efímera que una brisilla puede arrastrarla.

La protagonista, que identifica sus borceguíes con la idea del Sur mítico, se encapricha del paniaguado Wilkes y de paso lo confunde con el héroe de esa arcadia perecedera. El cínico machote, Butler, se encarga de decirle lo que todos pensamos: que ha perdido el norte por ese sur que no existe (diga lo que diga Serrat) y que ha descuidado lamentablemente el sur anatómico que todos los humanos debemos ocuparnos de regar.

Mientras veía la película no dejaba de pensar que tal vez Saba es como el Sur, la estrella amarilla del Caribe, con nuestras ayas negras, nuestros encajes y ese sentimiento de superioridad que arrebola las mejillas de muchachas y no tan muchachas. Quizá aún no ha llegado nuestro Gettysburg, aunque me inclino a creer que el viento del Caribe sólo arrasa las casas de los pobres. Los únicos castillos que la historia se lleva por delante son los que construyen en el aire taradas como Scarlett O´Hara.