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viernes, 5 de octubre de 2007

DIAGONAL 10/07

Por cuestiones políticas la vuelta no pasa por Euskadi y solo roza de vez en cuando Cataluña, por el tema económico no viaja a las Islas Canarias, y por escasez de aficionados varias provincias apenas cuentan. En la tele da la sensación de que vemos la misma etapa desde hace dos décadas. Los abanicos tendrían que poner alguna emoción, pero no es así ya que no hay apenas viento (hubo en abril), las etapas de montaña son aperitivos tras los que se pican escasos segundos, las contrarreloj son aburridas. Quizá la culpa de todo la tenga la canción machacona de todos los veranos. Tal vez la cosa mejorara si pusieran temas de Schubert, o de los Ramones para tapar los tediosos cuarenta kilómetros de conexión.

Sólo el nombre, la vuelta, evoca el penoso trago del fin de las vacaciones, el regreso de corticoles y fascículos.

Quizá sea porque entonces estábamos en la flor de la vida, pero las vueltas de abril parecían mejores. Ahora ataca en periodo de depresión. El Tour llega en el momento álgido del año, con etapas intensas, con la créme de la créme; una vulgaridad, es la vuelta, un puro expediente, un trámite hasta Madrid.

Sastre y Samuel Sánchez se pusieron de acuerdo. Tiraron como si fueran del mismo equipo para desfondar a Cadel Evans en el puerto de Abantos.

Hasta ese punto le habían llevado echando el bofe. La rampa del Escorial fue la última tortura antes de la ascensión. El líder, Menchov, se enganchó a sus ruedas con facilidad, pero ellos contaban con eso. Evans, que venía cocido del Tour, reventó. Sánchez ganó la etapa y Sastre finalizó segundo en la general.

La noticia no ha traído nada nuevo. Para ganarse la vida, la gente regresa al trabajo, recoge la uva o da pedales. Así es septiembre. Tal vez mejorara si pusieran canciones de Schubert, o de los Ramones.

jueves, 20 de septiembre de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 09/07

PARA SER UNA ESTRELLA

El peinado que llevaba cuando pasó el balón en Alicante está colgado en las mejores peluquerías. La fundación que le puso Nike organiza cenas para lo más granado de la sociedad y enseña a los niños del Tercer Mundo lo bien que puede sentar una camiseta de marca. Hay un tendero japonés que le envía una caja de langostas cada vez que chuta a gol. Cada diez minutos, ‘Miss Diez minutos’ le declara amor eterno.

Mientras plancha la oreja en su chalet, el club contrata un doble que lo sustituye en los entrenamientos. A la una comienza a rodar anuncios y a las cinco le hacen un traje de saliva. El astro dedica el resto del día a moldear el peinado que lucirá el partido que dé otro pase genial. Si tiene una mala racha opta por tatuarse un proverbio zen. El jugador fue a ver a una vidente; ha probado el yoga, el monofisismo y la acupuntura, pero no consigue averiguar qué puede regalarle a sus hijos estas navidades, y esa flaqueza le hace sentirse el más desgraciado de los hombres.

Sabe que algún día sus huesos serán polvo, se lo dijo la pitonisa y lo repitió la psiquiatra que el club contrató para él. Tiene grandes casas en las que esperar el crepúsculo y cientos de televisores para recordarse, aunque no logra concebir cómo será cuando no sea joven. Se mortifica pensando que los que llama sus amigos le traicionarán cuando ya no sea guapo. No está seguro de si él mismo se querrá entonces.

Los suyos dicen que es un buen tipo, muy sencillo para ser una estrella. Si la prensa quiere hablar bien de él, recuerda que sus comienzos fueron humildes, que nació en un barrio obrero, que no cató las langostas hasta los veinte años. Con su sudor se ha ganado lo que su abuelita llamaba el respeto y ahora ya no clava sus botas en el barro; se eleva un par de palmos por encima del suelo.

jueves, 6 de septiembre de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 06/09

TORRES SE VA DE CASA

No ha pasado tanto desde que el niño debutó con el Atlético. Fue al final del primer año en el infierno. Marcó un gol que entonces parecía decisivo pero que al final fue insuficiente. Un año después ya era un personaje, y en un par de temporadas se hizo con el brazalete para convertirse en el jugador indispensable del Atlético, lo que no es decir mucho si se examinan los jugadores que en estos años ha tenido ese club.

Cuántas veces se preguntarán los aficionados qué hubiera sido del Atlético esta temporada si los Gil no hubieran vendido al ‘niño’, ahora que por fin han hecho fichajes que pintan bien. Sin embargo, da la sensación de que todos han ganado con el negocio: el equipo ha mejorado ostensiblemente y Torres ya marca para los de Benítez.

Quizá le hacía falta irse para demostrarse que no está sobrevalorado, quizá unas temporadas en Inglaterra sirvan para que controle mejor el balón o para que deje de tirar al bulto, pero, hasta que vuelva, la Liga se queda huérfana de promesas. El Atlético pierde al último canterano que llegó al primer equipo, y los rivales tachan un enemigo de fuste. Torres consiguió consagrarse como un especialista capaz de ganar puntos en un momento de inspiración; fue el jugador más regular de los equipos regulares de la Liga. En Anfield, tendrá que multiplicar esos chispazos para granjearse una sombra del cariño que siempre le ha dado la grada del Calderón.

Desde el doblete hasta el día de hoy, Torres ha sido el más capaz de levantar al estadio. Y ahora se va de casa. Se queda vacante el puesto de líder en el Atlético; consagrar al próximo será la última función del Calderón antes de que la orquesta se traslade a la Peineta. Pronto los goles de Torres serán un recuerdo sepultado bajo unos apartamentos de lujo a los pies del Manzanares

jueves, 5 de julio de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 07/07


POR LA CARRETERA

La leyenda (1930-1975). Los mitos del campesinado crecen comiendo inocentes helados en la cuneta. El Tour se convierte en el acontecimiento veraniego de los franceses, que no tardan en exportarlo a los Países Bajos y en captar a los mejores ciclistas italianos y españoles. La televisión aún no tiene capacidad técnica, pero la radio relata con gracia las escapadas caóticas y las subidas a los puertos que deciden el campeón de la ronda.


La pérdida de la inocencia (1975-1988). La industria farmacéutica surgida de la posguerra europea alcanza su cénit. La velocidad media de la carrera se dispara gracias a la ebullición de la química. En televisión, la agradecida audiencia de sobremesa soporta con gusto las tres grandes vueltas. Justo a tiempo, irrumpen los plateados del Reynolds del simpático Perico. La contrarreloj y la táctica adquieren más importancia de cara a la general.

La madurez (1990-2000). aquí, el fenómeno Miguelón retrasa la decadencia. Ésta llega después, inexorable, coincidiendo con la evolución lógica de cualquier deporte: que gane un norteamericano. La política antidopaje alcanza la mayoría de edad y se produce el primer caso contra un equipo, el Festina. La lucha contra el crono y los gregarios se antojan básicos para obtener el triunfo final en París.

La edad de cobre (2000-...). La tecnología y los circuitos meten al ciclismo en el cajón de los deportes minoritarios. Los laboratorios pierden el norte, y sus clientes, manejados por múltiples intereses, se caen de la bici con desdoro. Unos cuantos acaban en las fauces de la droga. El esfuerzo deja de ser un valor en la sociedad globalizada. El entorno del ciclismo no encuentra la fórmula que convierta en superhéroes a los corredores. Desde la retirada de Armstrong la incertidumbre reina en la ruta.

jueves, 21 de junio de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 06/07

EL BOSTEZO

Se asumirá el fracaso (el peor, el de los que bajaron), se anunciarán medidas, se celebrarán las últimas fiestas. Una cámara registrará las lágrimas de una aficionada adolescente que pronto dejará de creer en su equipo. Una grabadora difundirá los gritos de júbilo de un jugador que nunca fue titular. Los rituales llevarán a la masa desde el estadio a la plaza, de la plaza a la catedral y de la catedral a algún sitio en donde haya comida y bebida abundante. Cuando se ha ganado no hay motivo para cambiar las viejas costumbres.




Dentro de un mes será sólo un recuerdo. Al sustituto lo sustituirán por otro sustituto, la adolescente se olvidará del fútbol por el amor a un cantante melódico, y las moles de hormigón esperarán vacías hasta que lleguen los partidos de pretemporada. Taquillas cerradas la primera quincena de agosto.


Una parte de los jugadores se irá a la Copa América, a la Intertoto, o a África, a recibir patadas de clasificación. Los presidentes apagarán los móviles una semana. Descansarán los árbitros. Tumbados en el césped de su chalet, quizá les duela menos el desprecio y la incomprensión por parte de estadios enteros. El fútbol empieza su siesta.


Sólo algunos fichajes llenarán las horas del informativo. Las motos y los coches han vencido la partida a las bicis, pero el Tour nunca se acabará. Será agradable sestear delante de la tele, tratando de adivinar quién es el más limpio y quién es el mejor ciclista... Para qué queremos tanto fútbol, se preguntarán muchos, si cada temporada los únicos que disfrutan son los que ganan y los que se salvan en el último minuto.


Los últimos partidos, para los demás equipos, han sido poco más entretenidos que un verano sin fútbol, tan frustrantes como esos días de trabajo en los que te quedas ocho horas pensando en nada.

jueves, 7 de junio de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 06/07

HOY LE TOCA AL SEVILLA


No se cansan de escuchar elogios, Monchi, ojeador y ex suplente del Sevilla, y el presidente Del Nido, soprano arrogante y supuesto artífice del salto de calidad que ha pegado el equipo. En esta ocasión, la parafernalia pagana que exhiben en el estadio las aficiones andaluzas se justifica dada la fabulosa campaña de los entrenados por Ramos, jugadores ansiosos por multiplicar su cotización entre los gallos del continente.




En el año ‘95, el Celta y los del río Nervión, protagonizaron un breve descenso federativo causado por sus hediondas finanzas, del que lograron escapar a última hora gracias a varias manifestaciones de protesta organizadas por parte de sus aficiones. Después de aquel susto, ambos equipos bajaron jugando (mal). El Celta siguió a lo suyo. En cambio, la liquidez del Sevilla creció de forma fabulosa.



A su bonanza económica contribuyó la política de gasto cero que adoptó el club en segunda división, la agilidad de Monchi para concretar los fichajes, y la financiación que obtuvieron como hacen todos los clubes, por dentro o por fuera del límite. Hoy, Palop, un portero decidido, varios brasileños potentes y el ariete Kanouté, transportan al éxtasis al Pizjuán. Quizá todo acabe para ellos como acabó para los del Atlético, el Depor o el Athletic. Puede que dentro de poco su equipo sólo roce los postes y que sus vitrinas se queden viejas; pero no hay que negar que el presente les ha tocado en suerte. Si este fin de semana alcanzara el liderato, el Sevilla se convertiría en el primer club andaluz que gana la liga en un montón de años. Es el día del Sevilla, los béticos no tienen más remedio que aguardar a que llegue mañana, y mientras tanto, el Barcelona y el Madrid esperan que el año que viene, o el siguiente a más tardar, vengan otros a moverles de la silla.

jueves, 24 de mayo de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 05/07

VUELVE EL CÉSAR


Los experimentos de Pérez hicieron pupa al Madrid, pero la contraoferta de Calderón y la sabiduría de Capello, que lleva tantos títulos como años de entrenador, han permitido a los de Chamartín salvar el bache en el que cayeron durante el último período del constructor al frente del club, cuando la virtual ascensión a los cielos de la marca Real Madrid superó las fuerzas de un puñado de estrellas que ya lo habían conseguido todo en este modesto planeta. El paso de ese equipo agotado a uno victorioso ha sido más rápido de lo que sus enemigos querrían. Hoy está cerca de ganar la Liga, sólo tres años después de la última defunción anunciada.



Los periodistas del Madrid rozan acaso la esquizofrenia. Hace dos meses comparaban a Capello con Arsenio Iglesias y hoy preguntan al utillero a qué temperatura se toma el champán. Lo cierto es que llevaban toda la Liga al acecho, siguiendo el plan del italiano, amparados en la eficiencia de Van Nistelrooy, el jugador de la Liga.


Raúl, Guti y el portero siguen representando al madridismo de andar por casa. El capitán ha rendido desde su suave declive, es como el Arturo Fernández del fútbol. Sus grandes noches quedaron atrás, pero Raúl persevera, siete goles suyos, como tres pases de Gutiérrez o siete paradas de Casillas bastan para acercar al equipo a los títulos.


Si algo sabe Ecclestone es que las ciudades necesitan de mitología deportiva y que los cargos electos pagan gustosos, pero no puede probarse que el Madrid gane esta Liga porque lo exija el gobierno autonómico o central. Es más cabal pensar que los de Capello tan sólo aprovechan la penosa resaca del Barça y dejan que les arrastre hacia la Cibeles la misma inercia que los ha llevado a ser el club más laureado, el mismo ritmo que les hace ganar casi todos los domingos.

jueves, 10 de mayo de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 05/07



MISTA Y DIES IRAE






Sé que el periódico me contrató para que glosara el gol de Messi desde un punto de vista crítico. Debería meterme con los jugadores de ahora, capaces de lesionarse más de diez veces al año, o relatar la última recaída de Maradona. Tampoco sobraría que valorara las distintas opciones del Liverpool y el Milan en la copa de Europa, o una interpretación del apretado final de Liga conforme a convergentes estrategias de márketing o a la situación sociopolítica.


A pesar de que cuento con tantas posibilidades no me resisto a narrar cómo de horrorosa es la semejanza física entre el futbolista del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Ferrer Mista y el galán de una película de Carl Dreyer llamada Dies Irae.

Martin (así se llama el galán) ni siquiera protagoniza la película, ni tampoco Mista es nadie en esta Liga (ahora está lesionado). Que sean idénticos no tiene importancia. La gente me pide que hable de Kaká, o de la insoportabilidad del que comenta los partidos para Antena 3, no de eso. Es hasta injusto que una cosa tan vana ocupe el inestimable espacio de un periódico serio como DIAGONAL. Lo leo y me resulta increíble que se decidan a publicarlo. Un día de cólera (como dicen en la película) alguien cancelará estos privilegios, y no me puede extrañar.


Al final de la columna recapacito y abordo otros temas que son más importantes, como por ejemplo por qué son tan malos los árbitros españoles, y si son los responsables de que un partido se detenga para que sea atendido un jugador que finge sobre la hierba.


Me resuelvo, por último, a contarles lo que sucedió en la eliminatoria entre el Osasuna y el Sevilla. Por fin me he centrado en el fútbol. Afortunadamente, ya no me preocupa el sentido trascendente que vi en el parecido entre el futbolista murciano y ese actor desconocido.

viernes, 27 de abril de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 04/07

LOS 'PROSS'
Dos finalistas en las últimas ediciones de la Champions y tres en semifinales de 2007 demuestran hegemónica a la competición inglesa, la mejor organizada y posiblemente la más atractiva de las que se ven por televisión. El otro equipo que disputa el entorchado es el Milan de Berlusconi, que repite una temporada más entre los gallos europeos, a pesar del intenso ruido que provocó la sentencia del caso de las escuchas telefónicas.


De los cuatro, el Manchester United es el que tiene fama de practicar mejor fútbol porque le metió siete a la Roma en el partido de cuartos. El codiciado Cristiano Ronaldo es la fantasía ibérica de los de Ferguson. Junto al portugués se batirán el cobre los Neville de toda la vida y alguno nuevo que pondrá mucho arrojo. El Chelsea no tiene un figurín como Ronaldo, aunque su enorme inversión lo acerca al triunfo en base a la lógica del mercado. Un peldaño financiero más abajo, pero también tecnificado hasta las cachas, está el Liverpool del estudioso Benítez.
Estos tres equipos han tumbado a sus rivales con los viejos ideales de las islas. A lo largo de la temporada sus jugadores han disputando cada partido con fervor. Cuando vinieron mal dadas, la voz de los hooligans rugió como una sola, y los entrenadores lograron disponer en las áreas redes que todavía nadie ha desmadejado. Chelsea y Liverpool son los equipos perfectos, al Manchester este año le ha tocado el papel de sano aspirante, el de los equipos británicos de siempre.


Es una época dorada nueva a la que el márketing asiste entusiasmado, bendiciendo a los clubes con ofertas desmesuradas. Hasta el momento no han logrado extrapolar los éxitos a su selección, tan experta en fracasos como la española, pero eso será un asunto menor para los que levanten la copa dentro de unas semanas.

jueves, 12 de abril de 2007

PUBLICADO EN DIAGONAL 12/04/07


CON PRISAS ES CHUNGO

Con prisas es tan costoso... Se acaba el tiempo, no hay ideas, recuperar el balón cuesta tanto, subirlo, centrar para que despejen, siempre la misma jugada, y el cronómetro corre, y las jornadas transcurren, y el equipo no gana, no suma. Así no hay quien se concentre, dan ganas de dejarlo, abandonar. Con prisas las carencias de los que juegan en mi equipo se subrayan. Nadie pone algo que sirva para ganar, ni un pase bueno, ni un chut, y nunca las dos cosas a la vez. Por el centro es complicado, los pases desde la banda van fuertes o flojos o mal colocados, nadie remata entre los palos y, si alguien lo hace, chuta despacio o el portero contrario se convierte en un ágil villano, o el árbitro escamotea un penalti a mala leche.
Hay equipos como el nuestro que tienen prisas desde que comienza el partido, prisas y ansiedad. La ansiedad es el coco de los entrenadores de los equipos mediocres; en cuanto las ganas pueden a las ideas se acaba la diligencia. Los equipos que se juegan el descenso en los últimos partidos echan el resto para sobrevivir, no hay duda, pero eso no garantiza nada, y sus rivales les marean el frenesí, la tocan cuatro veces y les vuelven locos. A los colistas les da el tembleque y así es difícil que consigan escapar del pozo.
Sin embargo, un día, de vez en cuando, topan con un contrario relajado, o el árbitro les regala un penalti, o el equipo se quita el miedo con un gol y remacha con otro, y los jugadores sonríen y se dicen: lo vamos a conseguir. Ha llegado la primavera, y los muchachos y las muchachas se besan en las gradas, y el equipo remonta y el éxtasis logra que el público anime y crea.
Aunque la mayoría de los domingos no sucede, y llega un aguafiestas que se escapa en un contragolpe y celebra el gol bailando samba, el muy mamarracho.