Mostrando las entradas con la etiqueta Explicaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Explicaciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de diciembre de 2007

PROPALAR EL SILENCIO

Hay un instante, antes de la página en blanco, que lo paso pensando qué es lo que tengo que contar. Un texto vive gracias a los otros (aunque sea gracias a su desinterés); un no texto, el documento1, solo significa algo para el que lo trabaja, en este caso Vilos. Si le da a suprimir, si se va del despacho sin guardar los cambios, la reflexión que espera el lector dará paso a un catálogo de vagas suposiciones: está muy ocupado, está de viaje, está deprimido, debe haber ido con Carmen al supermercado, tiene trabajo atrasado, ya no le gusta tener un blog etc. En este constante intercambio, el blog estancado puede ser tan elocuente como cien líneas sabrosas; solo hace falta un golpe de vista para descubrir que el jacho flaquea. El silencio sugiere que alguien vive detrás, el texto no suele conseguirlo.

Carmen, que es mejor lectora que yo, rara vez me pregunta por lo que he colgado aquí. Sé que visita la página cuando me dice: “Llevas unos cuantos días sin escribir, ¿qué te pasa?” Por ella estoy haciendo este post. ¿Cómo son los textos de aquél que no encuentra nada que decir? Mi ambición es lograr que sustituyan al silencio sin tocarlo. Lo que haga con esta página en blanco, con las cien, doscientas o mil que me quedan por llenar, debería respetar al menos la belleza de ese silencio, la serenidad que aprecio (espero no ser el único), cuando me sumerjo en la incomunicación.

Cuando me siento en la playa, más que pensamientos, hallo una comprensión que no tardo en perder a fuerza de diálogos; que no consigo plasmar en las cien líneas que lleno de sabrosas palabras. Mi propósito para el año que entra es trasladar esa delicada comprensión a la próxima página en blanco.

¿Alguien cree que lo vaya a lograr?

martes, 11 de diciembre de 2007

RESPUESTA A LOS ÚLTIMOS COMENTARIOS

Me piden dos navegantes que hable de lo cotidiano de la isla, y a la vez que traiga los horarios de los barcos que viajan desde un punto hermoso del Caribe hasta otro. Sé que ha habido barcos entre Dominicana y Saba, pero no estoy muy seguro de que sigan existiendo. Este viernes volvemos. Intentaré averiguarlo; es posible que mi secretaria lo sepa.

Sobre la vida corriente creo haber hecho un buen número de entradas. Es cierto que desde que comencé este blog han pasado cosas que lo han convertido en un terreno ficcional y que, cuando me ha salpicado la grasienta espuma de lo monótono, he escapado a territorios líricos, de mi propio lirismo (no vale mucho pero es el que tengo); olvidando a las cajeras del supermercado, a los empleados de las tiendas de submarinismo, la lluvia tropical, el arroz y el pollo. Lo más probable es que no sea un buen guía. Ojalá pudiera recomendarles otro blog de Saba pero, si lo hay, no lo conozco (por otra parte, si lo hay no creo que esté escrito en castellano).

Amigos, les pido que se conformen con lo que hasta ahora he podido ofrecerles. Echo de menos Saba, y como la echo de menos, también añoro la vida cotidiana, así que es posible que a partir del viernes vuelva a desplegar (o despliegue por primera vez) material de costumbres al uso. Sobre lo de los barcos, le aconsejo que mire en la oficina de turismo de la isla. Si esta modesta compilación de textos ha servido para acrecentar sus ganas de viajar a Saba, no puede imaginarse lo halagado que me siento.

martes, 4 de diciembre de 2007

OTROS OPINAN SOBRE EL JACHO

Carmen (su mujer) -Estos años, que llevo con él, me han convencido de que he sido un puerto al que ha llegado tras recorrer los siete mares; en cierta medida me he mimetizado tanto con Saba que pertenezco a esta isla. Hay una canción muy bonita –que a él le encanta pero le da pudor hacer otra de sus explicaciones- que es de Pablo Milanes, amo esta isla, dice. Cuando estamos románticos siempre me la canta y me mira como si efectivamente yo fuese Saba.
Lo que más me molesta de él es el ruido que hace cuando come cacahuetes.

Pablo Elorduy (su sobrino) -Tenía la idea de que mi tío era un sinvergüenza hasta que le conocí hace cinco o seis años. Cuando hablaban de él, mis padres se sonreían y usaban esas expresiones que sirven para retratar a los golfos. Me decepcionó la primera vez que le vi: esperaba una estrella de Rock, y me encontré a un anciano con la mirada vidriosa y la mirada huidiza. No sigo su blog, pero me parece bien que lo tenga.

Hassell el viejo (rival) -Lamentablemente, en el caribe nunca nos hemos logrado librar de esta clase de hipócritas ganapanes que abren la ventana cuando les pedimos que abran la puerta. Lo malo es que los nativos no ven bajo esa máscara de simpatía, malo en primer lugar porque con esa actitud le dan alas y en segundo porque, por el hecho de que haya blancos que tratan con ellos de esta forma desastrosa, algunos nativos se toman confianzas excesivas en sus tratos con la gente de orden.
Si me dieran un centavo por cada palabra bonita que dice Cohaagen, ahora sería el hombre más rico del mundo. Lo de la web es otra patochada de una larga lista.

Circe Denise (compañera de viaje) -No puedo decir sino que ha sido todo un caballero.

Primer Poeta de la Isla de Saba (Idem.) -Don Vilos no existe, es una cueva del Caribe que dispuso Salgari desde su tonel y que un incauto buscador de tesoros no alcanzará sin antes reconocer la añagaza. Qué clase de Vilos, romántico ebrio gallegazo ha vivido en que clase de Saba en qué clase de mundo, eso es un milagro óiganme. Que viva Don Vilos es una bendición y si muere lo será también, óiganme.

jueves, 29 de noviembre de 2007

MADRID, 29 DE NOVIEMBRE

No crean que he olvidado que tuve un blog, tampoco que soy de Saba (todo se ha complicado, la chica y su padre, yo y mi familia…) Debería ir por partes y explicárselo, pero la alegría de poder hacerlo corta el flujo de ideas, de temas… Ah, ¡si tuviera cien días para explicarlo! Me hace pensar en aquellos grupos de música que graban su primer disco y no vuelven a hacer nada tan bueno: ¿Habré traicionado a mi raíz, algo habrá cambiado en mí? ¿y si vuelvo y no me agrada? Y si cuando regrese ya no me gustan sus tres mil vecinos, si me aburren los poetas del café, no creo que tenga fuerzas para soportar ese desencanto, es algo que me asusta, y sólo lo he sabido aquí, en Madrid.

Se lo consulté a mi sobrino pero apenas comprende que mi isla es algo más que un centro de recreo y submarinismo. Siendo honestos los jóvenes lo tienen difícil en este país, sin embargo el Caribe le pasa como de refilón: es como si no estuviera convencido de que exista de verdad, no sé, supongo que suele pasar con aquellos lugares que suenan míticos, nadie cree que exista Babilonia, ni Saba, y si lo creen, no piensan que los hombres –diré las personas, porque he notado que en España no está bien visto hablar de hombres para referirse a la humanidad; no piensan que las personas tengan las mismas dudas, idénticas inquietudes. Suena a burla, pero él cree que mi vida son cocos y camisas de flores y que toda la desgracia del mundo se reserva para sus conflictos laborales. Entre él y Circe, a la que cada noche resulta más difícil controlar –ya no digo pedirla que se quede en casa-, la juventud me está cansando con su egoísmo.

De fondo está el conflicto con Carmen. Yo sé que a ella le gusta mucho Saba, pero cuando ve a sus parientes, ignoro si para agradarles, repite que cuando me jubile pasaremos en España unos cuantos meses al año, y me resulta difícil convencerles de que lo que no quiero es viajar: o un sitio u otro, les digo, tratando de resumirlo. ¡Pero cómo vas a renunciar a las camisas floreadas, hombre! Me contestan.

lunes, 12 de noviembre de 2007

SIN TIEMPO PARA DESPEDIDAS

Perdonen que no escribiera el viernes. Como les dije, me tengo que ir de viaje. Estuve cerrando temas. Al final he logrado convencer a Carmen de que me acompañe. No me apetecía pasearme con la chica por el vestíbulo del hotel y que la gente murmurara. Esa es una razón, pero, al margen de eso, creo que cuando vuelva de ver a su hermano a ella le vendrá bien un abrazo, un cariño, y para eso Carmen es la mejor.

Cogemos el avión esta tarde a las seis y llegamos a Ámsterdam mañana por la mañana. De ahí hasta la base alemana en la que está ingresado hay unas dos o tres horas de viaje. Yo calculo que el jueves o el viernes estaremos de vuelta en la casa de mi hermano (su viuda nos va a acoger estos días). Si Circe no ha podido con nosotros, bajaremos a España a visitar a la familia (aunque eso aún no se lo hemos dicho a ella).

Calculo que estaremos de regreso en la isla dentro de unos quince días. No sé si podré escribir hasta entonces. En todo caso, un abrazo a todos y todas.

lunes, 5 de noviembre de 2007

UN TERRÓN Y UN DISPARO



El fin de semana, estuvimos en Hell´s gate. Recorrí con el aparcero la finca. Llevaba puesto un gesto de amo severo, que le asustó lo suficiente como para no ocultarme las peores noticias. Nada fue tan malo como ver al burro, tirado indiferente en el henal, la mano partida. “Irrecuperable”, sentenció, pero yo, callado, me arrodillé para darle un terrón, y el otro cogió la gorra con las dos manos, como si fuese un pariente, y ya no dijo nada.

Aprovechamos el sol de mediodía para comer en el porche. Carmen descongeló carne y el aparcero la asó en la barbacoa. Quería hacerse perdonar. Sonreía y hablaba de la mala suerte de los vecinos como habla él, que no hay quien le entienda. Estuvo atento y se marchó antes de que acabáramos. Carmen se puso a leer aquella novela de Austen en la que Kate dejó su carta. Yo también leí, una de detectives, de muchos guisos y bajos fondos.

A las siete de la tarde, cuando ya empezaba a atardecer, el aparcero le dio otro terrón al pollino. Lo hizo sin gracia, cumpliendo otra orden extravagante de su amo. El burro no pudo ni siquiera saborear el azúcar: un disparo y el terrón malgastado.

viernes, 2 de noviembre de 2007

BUENAS NOTICIAS



Algunos ya conocen, siquiera de oídas, a mi sobrino Pablo, un chaval madrileño, sano y deportista, con el que colaboro de vez en cuando, y a quien aprecio bastante, a pesar de la distancia que nos separa. Pues bien, hoy me ha comunicado por email, que ha abierto un blog, y no he tardado en darle mi enhorabuena. Me congratula que lo haga porque últimamente le veía decaído, algo renegón; y crear uno de estos diarios suele ser un síntoma de optimismo.

Nunca me han pasado un meme de esos que preguntan qué hay que hacer cuando se tiene un blog, así que mis consejos no están homologados. Sin embargo, no me resisto a pedirle que intente siempre escribir con corrección. Ya sabemos que los jóvenes piensan que las reglas son aburridas, no las comprenden, creen que una buena idea suple los defectos y que estos son síntomas del ímpetu, de la espontaneidad. A lo mejor están en lo cierto pero a mí, como lector, me emociona leer algo cuyo fondo ha encontrado la expresión correcta, y la expresión idónea (hace poco lo leí en alguna parte) es aquella en la que el significado o la función de cada palabra pierde importancia con relación al conjunto de la frase.

Comprenderán que no quiero agobiarle con preceptos. En todo caso, dejaré que se explaye antes de darle mi opinión: tan fatuo es condenar a alguien por una semana de textos como alabarlo por lo mismo. De momento les dejo el enlace:

http:// pablo-elorduy.blogspot.com

Ha titulado el blog “Amanecer provisional”. No comprendo lo que quiere decir, pero ya saben, será el título de una canción o algo por el estilo.

jueves, 25 de octubre de 2007

¡50 LITROS!

Vaya enfado se ha pillado mi secretaria cuando le he contado lo de los bidones. No cesaba de repetir: ¡CINCUENTA LITROS!
Según ella, todos me toman por tonto.

Dice que no es verdad que se haya acabado el agua en los supermercados, y si lo dice ella... Vamos, que en quince años no le he cazado una mentira, no ha faltado un solo día al trabajo.

Le explico –y con eso, de alguna forma, le estoy dando la razón- que lo de menos es el agua; lo que duele es que utilizaran la necesidad como cebo.

Hay pocos pobres honrados –sentencia.

Quiero decirle que no, que la necesidad es la misma, y el engaño es un acuerdo tácito entre el pobre y el rico; la forma de que las relaciones entre clases se mantengan tensas, “como tienen que estar”, le digo, rememorando el año en el que fui comunista.

Así va el mundo –contesta.

Me dan ganas de decirle ¿así, cómo?, de preguntarle qué sabe ella del mundo, si vive en una isla de mil quinientos habitantes y jamás ha salido de aquí. Pero, cuando alguien dice una frase como esa ningún otro tiene derecho de replica. Así va el mundo para ella, así va.

Hay que haber estudiado semiología para discutir con mi secretaria. A estas alturas de la partida ya es raro encontrar a alguien que utilice menos sutilezas, que despliegue una moral tan monocorde, un lenguaje tan monolítico. Habría que ser Umberto Eco para entender la amplitud de esas palabras que suenan como felicitaciones en un bautizo. Tendría que rastrear la huella arqueológica de tanta integridad para acabar descubriendo (seguramente) que su reino no es de este mundo.

jueves, 18 de octubre de 2007

ROMA -HACIA EL FINAL-

Belisario según David, el pintor de la revolución

En el siglo VI, la ciudad de Roma se quedó vacía por primera vez desde su fundación. Algunos viejos, que no quisieron o no pudieron salir, los gatos que escaparon de los pucheros, ratas y palomas hacían compañía a los soldados del conde Belisario.

El monumental escenario del asedio no motivaba a las tropas del conde. El senado, el foro... apenas había alguno que supiera lo que fueron. El sueldo llegaba -si llegaba- desde Constantinopla, Roma era poco más que Nápoles, poco menos que Ravena. Los soldados pasan de lo simbólico.

No hay nostalgia de los triunfos, ni de los esclavos, ni de los sacrificios ¿cómo va a ser eso? No hay nostalgia: las piedras no evocan nada después del saqueo de los siglos, es mejor defender a la ciudad si está muerta.

El historiador saliva ante la idea de imaginársela así, como la vio Belisario. Se pregunta si Justiniano le dejó ciego, al conde, porque había visto qué queda de un imperio cuando ya ni siquiera hay tiempo para los funerales.

miércoles, 17 de octubre de 2007

ROMA -LA SERIE-

Entre tanto estamos viendo los capítulos de la primera temporada de la serie “Roma”, producida por el canal HBO, la misma cadena que nos obsequió “Los Soprano”. Los personajes no alcanzan la profundidad de los mafiosos de Jersey, pero “Roma” vale la pena en primer lugar por su producción, luego por el trabajo de documentación y por último, aunque esto ya es opinable, por la buena calidad de sus guiones.

Catón y Metelo Escipión tras la batalla de Tapso (46 a.d.C)

Como en cualquier serie, hay unos protagonistas 'a pie de calle', unos Alcántara que de vez en cuando cruzan sus destinos con los Julio César, Marco Antonio, Bruto, Cicerón etc. Las peripecias de estos anónimos ex soldados no se hacen muy pesadas ya que nos acercan a la vida cotidiana del siglo I a.C. Interesantísima, como saben. No menos apasionante es la recreación de las intrigas de las "Gens" patricias, de sus luchas intestinas a medio camino entre el honor y la arbitrariedad, de sus villas, sus esclavos, su senado, sus lujos.

Desalambrar la historia es un proceso de años, durante el que el aficionado tiene que procurarse todo tipo de herramientas. Una serie de televisión no puede alcanzar el grado de “alta cultura” que buscan los más eruditos. Hay quien dirá que es un pastiche, habrá otros que opinen que está hecha para legitimar, de forma sibilina, el dominio imperial de Estados Unidos, una mayoría encontrará aburridos los continuos fracasos de las últimas conjuras republicanas; pero como yo no soy erudito, ni creo que la serie quiera legitimar el imperio (más que nada porque no hace falta, de tan asentado que está), ni pienso que sean aburridos los esfuerzos de Catón el joven, la recomiendo, la aplaudo, la vivo. Y como este blog no lo lee ni Júpiter Capitolino, aquí lo escribo, porque es lo más parecido que tengo a un altar de dioses penates. Y espero que mi oración les llegue y para eso les ofrezco la entrada de hoy.

lunes, 15 de octubre de 2007

NEGRO SOBRE BLANCO, UNA NOTA

Vengo de pasar tres días en Hell´s Gate, mano a mano con Carmen. Teníamos la morbosa esperanza de encontrar algún secreto entre las hojas de las novelas que ojeó Kate, pero, como saben, la realidad ni pone ni quita. ¡Cuántas veces habrán deseado los isleños encontrar un tesoro bajo su casa! Conozco a más de cinco que socavaron el jardín sólo porque habían soñado, imaginado o “visto” un cofre herrumbroso repleto de doblones y tiaras, digno de Long John Silver o de Carmen Polo de Franco.

La realidad, digo, huele más a pollo quemado que a esmeraldas; no deja cartas en los libros pero, si lo hace, sigue siendo realidad. Hasta lo más irreal, lo ilógico o lo imposible gana a veces el galardón de lo verdadero: un día, por casualidad, un perro encontrará, debajo de sus huesos, un collar de perlas, y el amo que lo vea colgando de sus dientes, pensará que no puede ser cierto. Sin embargo, alguien (¿dios?), le habrá puesto su certificado, y lo habrá despachado para que lo gestionen los conductos habituales, vista, olfato etc.

Será tan real como que podemos imaginarlo.

Lo curioso es que, ayer, cuando revolvía unas revistas que quería para la vuelta, Carmen encontró la segunda nota de Kate, como si nuestro deseo la hubiese escrito y colocado allí. Fue divertido pensar que teníamos ese don, pero por nada del mundo me gustaría que eso ocurriera de verdad. Honestamente: prefiero ser un pelele al que la suerte menea .

martes, 9 de octubre de 2007

BUENAS INTENCIONES

Edward G. Robinson haciendo de bueno en "Perdición"

La otra noche estábamos viendo “Perdición” en el Dvd, y nos acordamos de la vez que vimos “Fedora” (que también es de Billy Wilder) junto a Dillión y Mayte. Recuerdo que la novia del poeta me llamó gerente del crepúsculo por algo que pasaba en la peli. Si quieren un ejemplo de lo que considero que Mayte quería decir, fíjense en el personaje de Edward G. Robinson en “Perdición” o el de Jack Lemon en “El apartamento”.

Sean del género que sean, en las películas de este director siempre hay un sitio para estos antihéroes. Hombrecillos que no son ni muy inteligentes, ni muy valientes, ni demasiado honrados, cuyo único mérito es tener vagas buenas intenciones. Tipos de traje gris que fueron desapareciendo del cine conforme Wilder se fue quedando sin contratos.

Desaparecieron de las películas, pero en la vida ahí están, dispuestos a dejarle las llaves del apartamento al jefe, para que seduzca a la ascensorista depresiva.

Supongo que el sambenito que me colgó Mayte se resume con el refrán “de buenas intenciones está el infierno lleno”, pero a ella le salió de una forma más poética. Tal vez por eso, desde entonces, me identifico más con esos tipos paniaguados que Wilder retrató con ternura pero sin una gota de compasión.

Alguien tiene que encenderle el último pitillo al protagonista, aunque éste sea un sinvergüenza de primera categoría. Si me toca a mí, tendré a punto las cerillas. Va con mi naturaleza.

viernes, 5 de octubre de 2007

ROSA ROJA, VIEJO VERDE

Son muy amables, pero tengo que confesarles que ayer pensaba hablar de Beatriz Rico, y sólo una especie de remordimiento burgués (¿se sigue utilizando esta palabra?) me impidió dar rienda a mi impulso salaz.

Carmen dice que soy un baboso por culpa de esa chica, en realidad, aquí en Saba, soy de los discretos. Sólo de vez en cuando echo un vistazo a una de las películas que reponen una y otra vez en la tele local, Tiovivo, El Lazarillo, Cuando el mundo se acabe te seguiré queriendo etc.


No es la Beatriz de Dante, pero ésta está viva

Raro es el bar o la tienda que no tenga una o varias fotos de Beatriz Rico amarilleando las paredes. No es que falten bellezones en The Bottom, lo que pasa es que ella tiene un estilo distinto, simpático, que nos ha cautivado a la mayoría. Tanto es así, que los Hassell quieren que venga para el quince de diciembre del año que viene, día que, como saben, celebraremos nuestro nuevo estatus de municipalidad especial; pero va a ser difícil. Seguro que está hasta arriba de trabajo.

Ya ven, el mundo se desploma y aquí estoy yo, hablando de las artistas como si tuviera quince años... La rosa es lo importante, cantaba un francés de mi época, y no es verdad, pero tampoco está de más dedicarle una entrada de vez en cuando, aunque al hacerlo uno se sienta un espía de jardín. Aunque la primera rosa del rosal se moleste (que espero que no)

jueves, 4 de octubre de 2007

ANIMAL SOLIDARIO

Leyendo el blog de un amigo de España, me he enterado de que hoy es un día de homenaje a Birmania, mejor dicho, a aquellos que luchan por la libertad en ese país. Bien, por mí que no quede, siempre en defensa de la libertad, desde mi sillón de orejas; no hay nadie que me supere en ideas sensatas y justas, bueno, tal vez Ramoneda.

Lo de Birmania está muy mal, la pobre Aung San Suu Kyi, encerrada en su casa, ignoro si la recibirá, pero allá va mi solidaridad.

Me pregunto ¿cuánto durarán las injusticias? ¿Cuándo podrá Aung bajar al supermercado y volver a casa diciendo que sus congéneres son detestables? Porque en casa, desde mi sillón de orejas, la humanidad me parece mejor, y supongo que Aung le pasará lo mismo pero a lo bestia, multiplicado por los días de encierro. Habrá llegado a ese punto en el que es capaz de comprender a sus secuestradores ¡Hurra por Aung!

Aquí sentado, con un gesto entre el abatimiento y la indignación, planteo otra pregunta que nadie va a contestar: si para que vivamos como vivimos tienen que morir de hambre unas setenta mil personas cada día, ¿por qué consideramos que la humanidad ha evolucionado desde los tiempos del imperio romano? Me parece que, en proporción, no morían tantos esclavos, aunque puedo equivocarme.

Desde el sillón, creo que cada uno de los hombres merece ser salvado. Y así lo digo, y me identifico con su dolor y querría evitar que sigan sufriendo. Cuando bajo al supermercado, en cambio, cada precio me recuerda que hay setenta mil engranajes: si ellos mueren, yo vivo. “Mors tua, vita mea” decían los centuriones.

Debe ser que soy un animal, pero soy un animal solidario y, aunque haya poca diferencia, eso me hace sentir mejor.

lunes, 24 de septiembre de 2007

ALGO SE MUERE EN EL ALMA

No había vuelto a la finca desde finales de agosto. Apenas hago caso al campo, sólo trato de descansar y estoy aprovechando para reflexionar acerca de esta página, por qué la hago, para qué etc.

En el último post, por ejemplo, yo quería hacerle un homenaje a un amigo que perdí recientemente; no me gustan las sevillanas, sin embargo escogí esta canción porque es la que mejor expresa el sentimiento que me embarga cuando recuerdo a Dillión y a otros amigos que la vida me ha escamoteado. El caso es que, el viernes, cuando regresé a casa, Carmen estaba enfadada: lo había leído y le parecía una burla. Por el contrario, uno de ustedes se preocupa por mi estado de ánimo; dice, si no interpreto mal, que me torturo. Y puede ser que ambos lleven razón.

Leo otros blogs y los veo íntegros, claros, objetivos. En cambio al Jacho le falta honestidad, es críptico, serpentea ¿No hubiera sido mejor confesarles que el encuentro con los poetas del continental me había hecho recordar a Dillión? ¿Tenía que hacer el paripé de las sevillanas?

En fin, creo que Carmen acierta cuando dice que me deshumanizo. He pasado el fin de semana ensayando nuevas formas de hacerles llegar mis ideas. Creo que este post demuestra mi propósito de enmienda: no quiero que mi alma se muera de cinismo.

viernes, 21 de septiembre de 2007

SEVILLANA DEL ADIÓS

La “Sevillana del adiós” es probablemente la canción andaluza más conocida. Su letra, compuesta por Manuel Garrido y Manuel García, recuerda a las “cantigas de amigo” de la lírica galaico portuguesa y al recurrente tema mozárabe del “Habibi”. El Habibi es el amigo mayúsculo, objeto de devoción por parte del cantante; en la tradición, no es raro que éste se declare enamorado (suponemos que platónicamente) de su Habibi.

En esta Sevillana no se habla de amor, hay ya una voluntad de contención, llamémoslo recato, que se evidencia en la siguiente estrofa:

Un pañuelo de silencio a la hora de partir
a la hora de partir un pañuelo de silencio
a la hora de partir un pañuelo de silencio
a la hora de partir
A la hora de partir porque hay palabras que hieren y no se deben decir,
porque hay palabras que hieren y no se deben decir.

No conviene precipitar una opinión sólo porque estemos insertos en la era posmoderna; objetivamente, asistimos a una despedida intensa entre dos amigos ¿hay algo más triste y más hermoso? Esa alma machadiana en la que algo se muere no se alimenta de deleites terrenales, ni de manzanillas ni de salmorejos, sólo se nutre de amistad pura y sincera.


Pero la canción es estremecedora, no por el dolor del momento, más bien por el aroma de fatalidad, por el sello de lo irreversible. El amigo se va en barco, es decir, se va para siempre, en otras palabras, se muere. Esta interpretación se ve reforzada por el hecho de que no hay diálogo posible con el Habibi. Fíjense si no en la siguiente estrofa que, de tan desgarrada, es hasta perogrullesca:

Ese vacío que deja el amigo que se va

el amigo que se va ese vacío que deja
el amigo que se va ese vacío que deja
el amigo que se va.
El amigo que se va es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar
es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar


Puede que alguno diga que en el estribillo (No te vayas todavía) sí se produce una comunicación, pero a mi juicio, el autor se proponía evidenciar en él la desesperación del cantante. El resto de la canción no deja lugar a dudas, no hay amistad que sobreviva a la separación, no hay voluntad que doblegue al destino.

viernes, 14 de septiembre de 2007

OLVIDEN LO DE AYER

Eran minucias.

Una excusa para hablarles de mi hermano Andrés, a quien tanto defraudé.

Andrés, si algún dios te deja leer blogs, un abrazo. Sabrás que me he reformado. Escucho los blues de Saba que tanto te gustaban, vivo con una mujer como salida de tus consejos, le gusta la limpieza, come más de lo que bebe, sonríe a menudo... Tú me conociste a algunas que... Pero eran buenas chicas en general.

La última vez me guiabas por el aeropuerto como a un ciego. Debería hablar de cristales rotos, del último servicio, de que ya no tenías afecto que darme, pero es que no me acuerdo.

Supe que habías muerto unos días antes de mi última recaída. No tendré el mal gusto de decir que castigué mi hígado para decirte adiós.
Esta despedida te habrá gustado más.

martes, 11 de septiembre de 2007

OTRO ONCE DE SEPTIEMBRE

Recuerdo el Chile de Allende por sus aeropuertos, por sus azafatas esbeltas, por los pilotos con apellidos británicos y ese acento zumbón de ganas de reírse de sí mismos antes que de uno. Aquel once de septiembre yo tenía que aterrizar allí (Inglaterra nos invitaba a tomar el té en uno de los countries de Viña del mar) pero el golpe retrasó la merendola casi un año. Cuando regresé, el acento zumbón de los militares sonaba tétrico y lo demás, como dijo el poeta, era silencio. Un silencio que después imaginamos roto por horrísonos gritos nocturnos, pero que entonces, y hasta hace poco, fue hermético y terrorífico (ya saben que el silencio es tan amigo de la prudencia como del miedo).

Cuando ocurrió lo del World Trade Center, estaba de vacaciones en mi casa de Hell´s Gate. No por casualidad leía en aquellas fechas “Estrella distante” una novela negra de un portentoso y joven escritor chileno, Roberto Bolaño. Recuerdo aquellas coliflores de polvo y de cascotes brotando en Wall Street como si las torres fueran tallos que volvieran a la tierra.


A aquello no le siguió el silencio, sino el ruido. Entre tanto ruido consumí la novela del silencio, del otro once de septiembre. Con ella cerré, al menos eso creo, la cuenta pendiente de embajador de countries, de involuntario cómplice. Al terminarla encendí de nuevo la televisión, para ver el polvo flotando en un mundo ya ajeno, en el que yo no pinto nada.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

KATE NO ES PARA SABA

Este es el avión que cogerá Kate dentro de diez días



Después de volver de mi solitario e incomprensible paseo por la playa, decidí hacerle caso a Augusta II y fui a encontrarme con Carmen en la casa de su amiga. No se sorprendió de verme plantado en la puerta. Mandó a una mulata que trabaja allí, con un mensaje: “si has venido para lo que pienso, podrás esperar unos minutos más”

Y allí me quedé, pensando en qué significaba un horizonte de trazo efímero o un cambio en lontananza. ¡Pamplinas! –me dije- son sólo rodeos a la cuestión principal: ya no me siento seguro en Saba, después de tanto tiempo...

Sin embargo, mientras meditaba estas cuestiones, pasaron por delante vecinos de toda la vida: el ingeniero, el hijo de aquel viejo guitarrista, la madre de mi secretaria etc. y me saludaron con el mismo gesto amable al que llevo respondiendo desde hace cuarenta años.

Quiero que se vaya Kate y que se lleve su pureza tentadora. ¡Pobre! No tiene ninguna culpa pero espero ansioso el miércoles que viene.

Al cabo de un hora bajó Carmen, sonriente.

jueves, 30 de agosto de 2007

COSAS DE REYES

Es un problema relativo el que me hayan llamado la atención, pero ha servido para completar un verano que comenzó con una intoxicación y que termina con el posible asesinato del poeta. El perro flaco recoge pulgas, como dicen aquí.

Nada menos que un secretario de la casa real holandesa me piden que me retracte de lo que escribí en esta misma página sobre las monarquías europeas, en concreto la española, y yo lo he hecho sin saber cuál de mis opiniones ha podido molestar a nuestra ejemplar monarca, por que soy un súbdito leal.

No obstante, he recordado a los miembros de la casa real que considero que mi origen español me legitima para expresar mi opinión acerca de su majestad Juan Carlos I y que ésta fue tan discreta que no puede siquiera llamársele crítica. Estoy seguro de que si hubiera dicho lo mismo de nuestra reina Beatriz ella no se hubiera ofendido en ningún caso, y de que nadie me hubiera llamado al orden. Me entristece ver que hasta las mejores personas se dejan guiar por los dictados del corporativismo más atávico.