Hace unos años, un español estuvo unos meses alojado en el Hotel. Una de las últimas noches me confesó que por más que lo intentara, nunca podría acostumbrarse a las relaciones ligeras, al típico conocimiento epidérmico de los isleños, siempre demasiado precavidos para no preguntar a nadie por los negocios que le han traído hasta Saba. El compatriota (madrileño, para más señas) era de esa clase de exhibicionistas de lo ajeno que se alegran cuando alguien demuestra las distorsiones de su personalidad, por tanto hay que suponer que le resultamos los seres más aburridos del planeta.
jueves, 7 de junio de 2007
CONSIDERACIONES SOBRE NUESTRA COMUNIDAD
Otra vista de la Isla
Suena mal decirlo, pero aquí nos conocemos todos. Cada uno muestra lo que quiere que vean los demás y deja para su bungalow el agotamiento, la perversidad, la extroversión o la lujuria. No es un asunto de confianza, ni de amistad. A veces me da la sensación de que hemos aceptado que en 'los últimos refugios' no puede haber ni una cosa ni otra, aunque reconozco que eso suena a guión de cine: vivimos en concordia, eso es lo que más se ajusta a la realidad.
Me parece oír una voz en off de esas que hablan al comienzo de una película de las costumbres del pueblo del protagonista. Una voz que me hace escribir: así somos, nuestras costumbres garantizan nuestra colectiva felicidad.
PUBLICADO EN DIAGONAL 06/07
HOY LE TOCA AL SEVILLA
No se cansan de escuchar elogios, Monchi, ojeador y ex suplente del Sevilla, y el presidente Del Nido, soprano arrogante y supuesto artífice del salto de calidad que ha pegado el equipo. En esta ocasión, la parafernalia pagana que exhiben en el estadio las aficiones andaluzas se justifica dada la fabulosa campaña de los entrenados por Ramos, jugadores ansiosos por multiplicar su cotización entre los gallos del continente.
En el año ‘95, el Celta y los del río Nervión, protagonizaron un breve descenso federativo causado por sus hediondas finanzas, del que lograron escapar a última hora gracias a varias manifestaciones de protesta organizadas por parte de sus aficiones. Después de aquel susto, ambos equipos bajaron jugando (mal). El Celta siguió a lo suyo. En cambio, la liquidez del Sevilla creció de forma fabulosa.
A su bonanza económica contribuyó la política de gasto cero que adoptó el club en segunda división, la agilidad de Monchi para concretar los fichajes, y la financiación que obtuvieron como hacen todos los clubes, por dentro o por fuera del límite. Hoy, Palop, un portero decidido, varios brasileños potentes y el ariete Kanouté, transportan al éxtasis al Pizjuán. Quizá todo acabe para ellos como acabó para los del Atlético, el Depor o el Athletic. Puede que dentro de poco su equipo sólo roce los postes y que sus vitrinas se queden viejas; pero no hay que negar que el presente les ha tocado en suerte. Si este fin de semana alcanzara el liderato, el Sevilla se convertiría en el primer club andaluz que gana la liga en un montón de años. Es el día del Sevilla, los béticos no tienen más remedio que aguardar a que llegue mañana, y mientras tanto, el Barcelona y el Madrid esperan que el año que viene, o el siguiente a más tardar, vengan otros a moverles de la silla.
miércoles, 6 de junio de 2007
CONSEJOS A UN ESCRITOR MEJOR QUE YO
Las gotas de sudor resbalan una sóla vez sobre la piel, no hagas literatura de eso, sé breve. Desbroza. Si logras sintetizar tus lamentos verás que aquello que te aflige, resumido, te aflige mejor y no cansa a quien te escucha. La verborrea, lo impuro, se desordenará sobre un escritorio junto a papeles que nadie querrá leer porque el sol los habrá quemado.
Las únicas frases que no has de escatimar son las que se evaporan en el texto como las gotas de sudor sobre las pieles. Las que dejan dos rodales debajo de las axilas de tu queja. Aquellas que sólo te huelen bien a ti.
martes, 5 de junio de 2007
VIVIENDO DE PRESTADO
Una foto de la isla
Prestar es un verbo con una comicidad implícita, irónica, dado que el que recibe algo prestado no tiene intención de devolverlo y el que presta no tiene esperanzas de recuperar lo prestado.
Hace unos diez años un amigo me pidió prestada a mi novia. Lo hizo con buen gusto y ella se mostraba entusiasmada, así que cedí novia, apartamento y barrio. Cinco años después me encontré casualmente con el amigo, que se había convertido a la sazón en objeto de prestamo por parte de la que fue mi novia:
-Jamás pensé que llegaría tan lejos -sollozó- ¡vendió tu apartamento!
Aquello me molestó. Me di cuenta de que ella nunca había pretendido regresar a mi lado.
lunes, 4 de junio de 2007
9800 GRADOS DE SEPARACIÓN
Me gustaría dejarles notas ofensivas,
a los hermanos que cantan canciones a dúo.
Debería decirles: sé que os lo montáis en la furgoneta,
durante las giras.
Pero el censor del encuentro digital no pasa el comentario que no he hecho.
a los hermanos que cantan canciones a dúo.
Debería decirles: sé que os lo montáis en la furgoneta,
durante las giras.
Pero el censor del encuentro digital no pasa el comentario que no he hecho.
QUE SE OS VA LA PASCUA
Alguien debería pararme por la calle, uno de esos nativos, chulos, que cifran su éxito en el grosor del anillo, de la cadena de oro que les regaló la última turista francesa. Deberían empujarme. Soy un anciano, para ellos. Yo no respetaba a los viejos. Viví la guerra del cerdo.
Si fuera uno de esos poetas que sorben café en el lounge del hotel, me marcharía a los suburbios. En cambio, nos absuelven: permanecen. Se miran el anillo, parpadean, juegan con el azúcar que han desparramado en la mesa, saludan de lejos. Si tienen rabia, la disimulan; no me aprecian, yo no he hecho nada por ellos.
Si fuera uno de esos poetas que sorben café en el lounge del hotel, me marcharía a los suburbios. En cambio, nos absuelven: permanecen. Se miran el anillo, parpadean, juegan con el azúcar que han desparramado en la mesa, saludan de lejos. Si tienen rabia, la disimulan; no me aprecian, yo no he hecho nada por ellos.
Si protestan, lo hacen como si jugaran a saltar ranas en la orilla de la playa. Se han limado unos a otros los colmillos. Creyeron que vendiendo su bilis...
La historia de la docilidad es hermana de la historia del Arte. No creo en los airados. Apenas me conmueven los dignos, si existen; los incorruptibles. Es una cuestión de precio, de grosor, dice el cínico. Pero es peor que eso. No se venden por dinero. Los calma la fría conciencia de la muerte. Y ésa cada vez llega antes, y ya no hay faltas de respeto, sólo fría conciencia.
La historia de la docilidad es hermana de la historia del Arte. No creo en los airados. Apenas me conmueven los dignos, si existen; los incorruptibles. Es una cuestión de precio, de grosor, dice el cínico. Pero es peor que eso. No se venden por dinero. Los calma la fría conciencia de la muerte. Y ésa cada vez llega antes, y ya no hay faltas de respeto, sólo fría conciencia.
viernes, 1 de junio de 2007
DISCULPA
El mejor consejo que me dieron cuando comencé a trabajar fue: cuidado con lo que dices, si te invitan a comer bacalo al pil-pil. A mí me pareció tan absurdo como a ustedes, pero ayer, mientras comía bacalao, comprendí (demasiado tarde, es cierto) que las analogías empiezan mal y acaban peor. No lo comparen con nada. Sobre todo no lo comparen con eso que están pensando. No bromeen, no lancen una mirada significativa, dejenlo correr, disfruten de la salsa sin más, hablen del vino o de la música, hablen del trabajo, si es necesario, o no hablen.
Si hubiera seguido los consejos de mi primer jefe, hoy no tendría que pedir disculpas a una condesa, a un embajador afgano, y a sus invitados. Pero de esta vez, escarmiento. Que se vaya a la mierda la escatología. Me cago en mi sentido del humor.
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